La saga cinematográficade Harry Potter es extraña, compleja y llena de contradicciones. Todas y cada una de las cinco películas estrenadas hasta el momento basadas en la obra de J.K. Rowling, tenían todo para ser grandes películas, espectaculares, entretenidas y hasta merecedoras del término "mágicas", pero por una razón u otra se quedaban a medio camino y se presentaban como producto del peligroso género conocido como "aventuras para toda la familia". Los distintos directores que han dirigido cada uno de los films no conseguían sacar todo lo bueno (que es muchísimo) que tienen los libros, precisamente, por intentar contar todo en películas que eran larguísimas y que contaban con escenas que perdían mucho respecto a su referente literario. Pero he aquí que llega el director debutante David Yates y demuestra a todos como se debe llevar a cabo una película sobre Harry Potter.

Para llegar al primer triunfo cinematográfico de Potter hemos tenido que esperar cinco películas que se quedaban a medio camino, aunque bien es cierto que cada entrega superaba a las anteriores. Las predecesoras de "Harry Potter y la Orden de la Fénix" son:

1º - "Harry Potter y la piedra filosofal": dirigida por Chris Columbus ("Solo en casa", "Nueve meses"), se trataba de una notable transacción de la obra de Rowling a la gran pantalla. Deslumbrante en su estética y apabullante en sus efectos especiales, esta primera entrega encontraba su punto más flaco en un nivel demasiado alto de elementos infantiles.

2º - "Harry Potter y la cámara secreta": repitiendo Columbus tras la cámara, esta secuela es, sin duda, la más floja de todas, teniendo en cuenta que viene del peor libro de la saga. Forzosamente oscura, excesivamente larga y con un ritmo muy irregular, "Harry Potter y la cámara secreta" es, a la fuerza, el fallo más grande de la franquicia Potter.

3º - "Harry Potter y el prisionero de Azkaban": la tercera entrega del jóven mago contó con un nuevo realizador, el mexicano Alfonso Cuarón ("Y tu mamá también", "Hijo de los hombres"), el cual dotó a la saga del aire oscuro necesario, de un metraje más o menos controlado, y sobre todo, de un soplo de aire fresco a una saga que con solo dos entregas ya ofrecía símbolos de desgaste. Solo la elección discutible de los acontecimientos que cuenta y una cierta falta de fuerza en el desenlace pueden citarse como fallos de una películas que cumple con nota.

4º - "Harry Potter y el Cáliz de Fuego": el libro que para muchos es el mejor de toda la saga, presentaba muchas complicaciones para su traslado a la gran pantalla. Pero la sabiduría y el saber hacer de un veterano director como Mike Newell ("Cuatro bodas y un funeral", "La sonrisa de Mona Lisa") y unos actores cada vez más cómodos en sus papeles hicieron que la cuarta parte de Potter no defraudara a casi nadie, y es que ante la imposibilidad de contar todos los acontecimientos que aparecen en el libro (más de 600 páginas), Newell se centró en los que a su juicio eran más relevantes (en algunos casos con elecciones bastante discutibles) y ofreció la que hasta entonces era la mejor película de la saga.

Y tras Columbus, Cuarón y Newell, le toca el turno al debutante David Yates en la que es, sorprendentemente, su primera incursión en el mundo del cine, ya que en su curriculum solo aparece un telefilm, "La chica del café", que no hace sino demostrar el riesgo que han corrido los responsables de la franquicia al ponerle tras el proyecto más complicado de toda la saga. Más de 800 páginas eran las que formaban la quinta entrega de Harry Potter, en un libro que se convertía, tras "Harry Potter y la cámara secreta", en el más flojo de todos. Excesivamente largo y detallista, lleno de elementos prescindibles y con un ritmo demasiado pausado, el libro "Harry Potter y la Orden del Fénix" se salvaba, con poderío, gracias a un comienzo arrolador, a las ya familiares sorpresas de cada una de las entregas literarias y, sobre todo, a un desenlace apasionante y excelentemente narrado.

Por lo tanto, Yates, se enfrentaba a varios retos; primero, condensar 870 páginas en poco más de 138 minutos, en la que es la película más corta de la saga, y por otra parte, dotar al relato de un ritmo y una pasión que en el libro solo aparecía en los últimos capítulos. Vista la irregular materia prima con la que contaba, y con los desafios que se le planteaban, poco podíamos esperar de esta nueva entrega de Harry Potter, pero en este año cinematográfico en el que, casi todos, los blockbusters están funcionando a nivel artístico mucho más de lo que se esperaba ("Transformers", "Shrek tercero", "Ocean,s 13"), nos encontramos ante la mejor entrega de la saga. Una nueva contradicción en el mundo cinematográfico de Potter.

Y es que en "Harry Potter y la Orden del Fénix" se produce algo que no había ocurrido en ninguno de los otros films: que, aunque no al mismo nivel, todos los elementosfuncionan.

Muchos fueron los que se sorprendieron al conocer la "corta" duración del film, y es que como ya he dicho, esta es la película de la saga con menos minutos. Pero aquí está el primero de los aciertos; nada sobra y muy poco falta en una entrega que sabe lo que quiere contar y, sobre todo, como quiere contarlo.
Un ritmo endiablado gracias a un guión sobresaliente firmado por la misma Rowling, que ha sabido resumir su larga obra en una historia que se centra en lo mejor de su referente literario sin dejar de lado los detalles y elementos suficientes para que, hasta los más inexpertos en el mundo Potter, no corran el peligro de perderse por una historia que sigue creciendo a todos los niveles.

En lo referente al novato David Yates, solo se puede decir que ofrece la mejor dirección hasta la fecha de la saga. Un manejo de cámara perfecto, unos planos que parecen firmados por un experto, y con la ayuda inestimable de una espléndida fotografía de Slawomir Idziak y una maravillosa banda sonora de Nicholas Hooper (con el eje central del perfecto tema central que creó el mago John Williams para la primera entrega), Yates supera cualquier tipo de expectativas sobre su trabajo y cumple de manera sobresaliente con una dirección más compleja de lo que parece, y en todo momento deslumbrante.

Por su parte, el amplio elenco de personajes con el que cuenta la película no es un obstaculo para que cada uno de los actores y actrices que aparecen en el film ofrezcan actuaciones más que notables. Especialmente el trio portagonista. Daniel Radcliffe ha ido creciendo en el plano interpretativo tanto como su personaje y su actuación es contenida y relajada, propia de alguien que se sabe dueño y señor de un personaje como Harry Potter. Por otro lado nos encontramos con Rupert Grint que, si bien no cuenta con muchas apariciones, consigue demostrar una vez más que es muy poco probable que hubiera un mejor actor que el para interpretar a Ron Weasly. Emma Watson también crece de manera favorable (en todos los sentidos) en su encarncación del personaje de Hermione Granger, en una actuación que, aún lastrada por el constante riesgo de la sobreactuación que sufre Watson desde el primer film, se mantiene como un contrapunto perfecto para el resto de los personajes. Pero, a parte de los tres protagonistas, no se debe pasar por alto el espectacular plantel de secundarios que aparecen en el film, excelentes cada uno de ellos, en especial el casi siempre enorme Gary Oldman que vuelve a demostrar su calidad interpretando a Sirius Black, Ralph Fiennes con su perfectacaracterización del malvado Lord Voldemort,y las debutantes en la saga Helena Bonham Carter (pelín histriónica de más), y sobre todo, Imelda Staunton la cual encarnaa la insoportable Dolores Umbridge, y ofrece la mejor de todas las intepretaciones del film.

A la espera de la llegada del séptimo y último libro de la saga (llega traducido al español a principios del 2008), "Harry Potter y la Orden del Fénix" marca el modelo a seguir por las dos entregas que faltan a la franquicia cinematográfica del aprendiz de mago. Deslumbrante, inteligente, divertida y, la mayor parte del tiempo, apasionante, esta quinta entrega en la pantalla grande de Potter ofrece la primera sorpresa de esta imprevisible saga, y es que por primera vez, la película es mejor que el libro. Es más ágil, tiene mejor ritmo y es mucho más entretenida.
Han hecho falta cuatro películas para que un director sepa captar el maravilloso mundo de Harry Potter. Si no fuera por "Harry Potter y la cámara secreta", al referirnos a "Harry Potter y la Orden del Fénix" estaríamos hablando del libro más irregular de la saga de J.K. Rowling, pero de el nace la mejor adaptación hecha al mundo del cine del personaje. Una mágica contradicción.Y esta vez si que se puede decir que es una gran película, que es espectacular, que es entretenida, y sí, que es mágica.

Nota: 9
Taxman